jueves, 30 de agosto de 2012

EMOCIONES



     No soy hombre de hombradas
     ni ave de tiempos heroicos.
     Creo, aún, en las palabras
     y en otros animales prehistóricos.

     Te escribo porque tú escuchas
     aquello que callo a gritos.
     Amor... qué será este invento,
     que cuanto más te tengo,
     más te necesito.

     Me da en la nariz que ya te hueles
     la intención que llevo entre los labios.
     Arrímate a mí, que más duelen
     las cornadas que da el desengaño.

     Enséñame tu lengua respingona,
     que yo sólo sé besar por naturales.
     No ensayemos el papel de boda,
     casémonos como las mañanas con las tardes.
   

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