lunes, 17 de septiembre de 2012

DECEPCIONES



     El chucho que iba para Kant.
     El astifino que fue semental
     en sus sueños de una noche en el chiquero.
     La cantada del portero
     que cuesta el gol y el GAL.
     El árbol del bien y del mal
     muerto de frío en un vivero.

     Las gotas de pus secando la frente.
     La vecina de enfrente
     que no mira de tú.
     El uniforme de tul
     que no encuentra muñeca de su talla.
     Caer del lomo de una caballa
     del plural de una bruz.

     La voz del contestador,
     rotunda como un NO
     a pregunta, a propuesta, a cuento
     que se cuenta con los dedos de una mano.
     El mandato del sexto mandamiento.
     La cárcel está llena de elementos
     que pasaban sin un suspenso los veranos.

     El timo de la estampita de Santa Gema.
     El reloj de arena que es la muerte.
     No poder verte cuando la pena
     vale más de lo que cuesta.
     La banca me ganó la apuesta,
     mi corazón huele a casa cerrada,
     la nada huele que apesta.

     El insuficiente alto.
     El buzón, en silencio, añorando
     las manos que no le escriben.
     Las paredes que prohiben
     fijar carteles de tu cuerpo.
     Los dictadores muertos
     son los que más viven.

     Las minas de carbón de reyes.
     La báscula constatando las leyes
     de la madre que parió a la naturaleza.
     El otoño de la belleza
     trotando con patas de gallo.
     El mercado pisando el callo
     de la señora de la limpieza.

     El siete de enero. El entierro de la sardina.
     Los corazones faltos de vitaminas
     son bebitos flacos que hablan llorando.
     Los ganadores no pertenecen al bando
     que escogí yo cuando todos pudimos escoger.
     Morir. ¿Para qué?
     Vivir. ¿Para cuándo?

     Las tres uvas que se me atragantaron.
     Miocardio sin el tuyo a mano,
     mano dormida para calmar su hambre.
     La llamada de la sangre
     desde el teléfono rojo del presidente.
     Morir. Es lo de siempre.
     Vivir. Ya no es rentable.

1 comentario:

  1. Qué bonito con ese sentido del humor desgarrado, me ha encantado sabes?y me ha recordado mucho a sabina.

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