jueves, 20 de septiembre de 2012

LÓPEZ



     Cayó la República de un derechazo en los estómagos
     y López alzó el vuelo por los aires
     buenos de la plata que ganó demasiado tarde,
     mientras España vivía metida en un sarcófago.

     Su soledad no sobrevivió mucho tiempo
     en aquel espacio de clima tan hostil para ella.
     Cuando una mujer dispara metralla al pecho
     el sol se convierte en algo más que una estrella.

     Si no fue más feliz fue porque no es decente serlo
     y porque el pasado nunca es pasado del todo.
     Volvió para la comunión de su nieto
     y el paisaje era rojo, amarillo y rojo.

     Y, lo que fue López es hoy el rey moro
     cuyo reino no entra por el ojo de aguja del Estrecho,
      ése al que López mira por encima del hombro.
     ¡Qué pequeños somos si no hay sitio para todos
     siquiera a la izquierda del estado de derecho!

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