martes, 11 de septiembre de 2012

YO



     Yo fui rey de los unos
     que suman y siguen con hambre,
     el menú de mi ayuno
     fueron dos labios de nadie.

     Tardé un cuarto de minuto
     en perder la piel del oso
     que cazaban los pelmas tontos de baba
     que, a ellas, les entraban por los ojos.

     La libertad hizo presa de mí
     cuando tuve que elegir el color de mi camisa.
     Cantando un salmo en mi menor
     enmudeció la voz de mi sonrisa.

     Yo tuve dolor de pies en la cabeza
     y amigos con cara de pocos amigos.
     ¿Esperanza? Soñar es el sueño
     de los que se hacen los dormidos.

     Yo tuve miedo.
     Miedo a no tener miedo de matar
     y miedo a tener miedo de morirme.
     Los muros más difíciles de saltar
     son los muros que no existen.

     Como el pasado nunca mira de frente,
     ¡Corazón, levántate y anda!
     Limpié las migas de ayer de entre mis dientes
     porque el pasado habla siempre por la espalda.

     La edad es algo que guardé
     dentro de una caja de zapatos.
     Uno siempre ha sido niño,
     aunque la bicha ya diga lo contrario.

     Como dicen que escribí algún verso
     los que dijeron algún verso que escribí.
     Con el corazón en cueros,
     bajo el aguacero que es vivir.
   
   

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