sábado, 7 de noviembre de 2015

EL MOBILIARIO DE UN INMUEBLE ILUMINADO

Once niños, mil veces el mismo mejillón.
Un doctor, un dottore, dos ibuprofenos.
El asco que puede llegar a dar el amor.
Sillas vacías de culos que se echan de menos.

Dos paellas, un asado, cero gazpachos de mero.
Ciento una canciones. Un mismo motivo.
Un flojo recluso de sueño tempranero.
Un tiempo muerto del que sales más vivo.

Doce puntos, cuatro potas, un rondito.
Un ampli roto. Un corto poligonero.
Diez emeptrés esperando, Jesucristo,
que los últimos sean de una puta vez los primeros.

Un libro en blanco donde el naranja se enciende.
Por favor, el chorrito justo de limón.
Un nacional de la cabaña porcina que os quiere.
Un pasado. Un presente y... chop, chop, chop

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