jueves, 1 de marzo de 2018

LA NOCHE EN LA QUE ÁLVARO TRECE RECIBIÓ SU MERECIDO

La noche en la que Álvaro Trece recibió su merecido,
muy lejos del barrio alicantino de los hechos,
Iván Torres orinaba fiesta en un helecho
que, menos mal, prefirió dejarlo estar y hacerse el dormido.

Un disco de Franco Battiato entraba en posproducción.
España perdió con Francia dos a uno.
Esperanza Gras cumplió otra vez ventiuno
dentro de un muy descolorido polo Lacoste.

La temperatura contribuía al disparate.
El índice nikkei daba ya por amortizada esa movida.
Mientras, en el cuarto de Eva Ulloa, la luz seguía encendida
detrás de unos prescindibles visillos de encaje.

Quique, no nos engañemos, había quemado aquella hamburguesa.
El tráfico era denso en súper tetas punto com.
Un eclipse de luna se observaba a la perfección
cada vez que Mrs. Robinson utilizaba una compresa.

Por si fuera poco, el propio Javi Pacheco
se veía inmerso en una cita a ciegas.
Las portadas de mañana ya estaban en imprenta.
Acababan de legalizar las casitas de muñecos.

Antes del frenesí, en las urgencias del hospital
Ana y Jorge se acariciaban muy despacio la mano.
Un perrito adoptó a un humano.
El insomnio de Luis duraba cuatro novelas ya.

Durante todo el tiempo que estuvo en el garito,
Pedro Calvo creyó erróneamente que ella le miraba.
Pierre Cutie condujo el trayecto Tolousse-Granada.
Gorka señalaba en el cielo la monserga del carrito.

Un indepe  ganó las primarias de Dakota del Sur.
Y poco más porque el emoticono de la risa aún no había nacido.
Cuéntame que demonios andabas haciendo tú
la noche en la que Álvaro Trece recibió su merecido. 




domingo, 18 de febrero de 2018

HUBIERA PODIDO SEGUIR VIVIENDO

Hubiera podido seguir viviendo
sin saber que la magia tiene truco,
sin que todos mis sueños cumplieran treinta y ocho,
sin que me ascendieran al puesto de adulto.

Hubiera podido seguir viviendo
sin sufrir el modus operandi del olvido,
sin conocer las fauces sin sentido de la enfermedad,
sin tropezar con la verdad al final de todos los caminos.

Hubiera podido seguir viviendo
sin la prueba de que la muerte era también costumbre de mi familia,
sin que me destriparan el desenlace fatal de la esperanza,
sin darme cuenta de que nadie va por ahí creando el mundo en siete días.

Hubiera podido seguir viviendo
sin que supieran nada de mí las autoridades,
sin probar el sabor de la palabra rota.
Hubiera podido seguir viviendo
entre gusanos que no alardeaban aún de mariposa.


ES AL REVÉS

Es al revés. Eres tú la que le gusta a las canciones,
la que se expone a los garabatos de los cuadros,
la que alimenta a los frutos de la tierra,
la que da abrigo a los habitantes del armario.

Eres tú la que proporciona oxígeno al bosque,
lo que mira el mar al atardecer,
lo que anhelan los sueños imposibles,
eres a lo que el cielo se agarra para no caer.

Tú eres quien trae de cabeza a la primavera.
Tú, quien altera el comportamiento de la luna.
Eres tú donde las palabras buscan significado.
Eres tú la que arrasa los campos de la lluvia.

Es al revés. Eres tú quien trae un nuevo día al sol.
Tú eres la que excita las manos que te tocan.
Tú eres lo que piden con luz las estrellas fugaces.
Es al revés. Eres tú la que escribe por mi boca.


LOS CAMINOS DEL AMOR


Odio los versos que no nos escribo a nosotros.
Odio la parte del cerebro con la que dices adiós.
Odio el enunciado de ropa de tus pechos.
Odio aquello que pueda hacerte daño, como yo.

Odio el día en que nos desconocimos.
Odio que te sobren los dedos de mi mano para contarte.
Odio verte en los ojos que han llorado tus labios.
Odio la voz pasiva de abrazarte.

Odio dividirme entre mí mismo.
Odio que los demás canten nuestra canción.
Odio el otro lado de la puerta
cuando tu vagina se encierra en sí misma
como un interrogante del corazón.

Odio mirar para otro lado.
Odio dedicar mi lengua a otros menesteres.
Odio sobrevivir cuando andas metida en un naufragio.
Odio cualquier... cualquier hipótesis de que no me quieres.  




viernes, 24 de noviembre de 2017

DEBERES PARA PADRES DE AMBOS LADOS DEL OCASO

Démosles una dieta equilibrada. Está bien.
Curémosles las pupas cuando se caigan. Cómo no.
Ayudémosles a sacar buenas notas.
Cultivemos sus hábitos de higiene.

Librémosles el camino de objetos peligrosos.
Vistámosles con argumentos contra el frío.
Defendamos la ciudad de su inocencia.
Retratémosles hasta vernos a nosotros mismos.

Pero, por encima de todo, démosles
la oportunidad de no descender siempre del mono.
Arranquémosles nuestro corazón lleno de rabia.
Asesinemos el cromosoma de nuestros complejos.

Por encima de todo, no criemos
ultras de nuestro grupo sanguíneo.
Pongámosles las gafas de dudar
de nuestra versión de los hechos.
Que nuestros hijos aprendan a decir te quiero
en el idioma de nuestro enemigo.
No infiltremos en sus tripas nuestros odios.
Que no vayan de la mano de papá hacia el precipicio.




miércoles, 1 de noviembre de 2017

NO HAY PELIGRO DE EXTINCIÓN

Tanto les da si me encuentran vivo o cuerdo,
son los molinos de viento los que luchan contra mí.
Busco glorias pasadas en el porvenir,
como todos los mamíferos varados en el tiempo.

Si no te me apareces en mitad de la noche,
sé que me voy a morir de miedo.
Si no mojas la tierra de mis dedos,
se va a secar el cielo en medio de la noche.

El amor es una contienda de dos
en la que sólo se ganan medallas de bronce.
El amor es una evidencia que se esconde
en la herida más abierta del cajón.

Los malos pensamientos son las buenas ideas del corazón.
Yo pienso en ti cuando quiero comprenderme.
Cuando no te miro, no soy capaz de verme
y me atropella un poeta producto de mi imaginación.

Le confié a un vaso de ginebra que te quería
y el domingo no ha vuelto más a ese cristal.
Comprobé que al hielo lo derriten las ganas de besar.
Me reconocí al ver aquella copa tan medio vacía.

A esta edad se llega con la fe hecha un cristo
y, sin embargo, creo en ti como un chaval intacto.
Con ilusión, no hay frío que extinga al dinosaurio.
Si te importo, qué importa que haga años que no existo.

Todas mis hormonas con la boca abierta viéndote
convertir unas risas enlatadas en alegría.
Incluso, sé de alguna estrella sombría
que se ha sentido sol cuando le mirabas.

Arrastro un dolor por soñar en mala postura,
como todos los mamíferos enamorados de un pececito.
Soy uno de esos bichos que se ponen a segregar ternura
en cuanto comparten algo contigo.


lunes, 4 de septiembre de 2017

TODOS LOS NÚMEROS UNO QUIEREN SER EL DIEZ

Todos los mentirosos quisimos falsificar tu gambeteo.
Todos los poetas soñamos dejar atrás a tanto inglés.
Todos los incrédulos creemos a un dios partenopeo.
Todos los números uno quieren ser el diez.

A todos los que te vivimos nos mató un tiro libre.
Nos ubicó en la infancia un pase tuyo.
Te veíamos hacerle goles al imposible
y nos sentíamos campeones de otro mundo.

Sacabas de esquina y rematábamos de corazón.
El mapa de tu zurda excedía la Argentina.
Todas las tribunas hablaban la lengua de tu inspiración.
Toda defensa era una civilización en ruinas.

Todas las pelotas son ciudadanas de tus pies.
Todas las redes te tildan de asesino.
Todos los números uno quieren ser el diez.
Todos se quedan a mitad de camino.