sábado, 15 de agosto de 2020

TE ASEGURO QUE YO, MEJOR QUE NADIE


Te aseguro que yo, mejor que nadie,
sé que lo que escribo no le importa
más que a tres o cuatro pares de ojos
que más bien, tan grandes, parecen corazones.

Te aseguro que yo sé que mis versos
traen sin cuidado aquí y allá
y que mi prosa no interesa en los círculos
que rodean las barras estrelladas de los bares.

Pero también sé que, si alguna vez consigo,
en lugar de una descripción de tu cuerpo,
ponerte a ti misma, la propia persona, la mujer,
en el mundo de colores del papel en blanco,

se volverán a mirar los que se hacen los locos
cuando se cruzan con mis personajes literarios.
Te aseguro que, yo mejor que nadie,
sé que tú eres lo que de bueno hay
en las palabras que se me caen de los labios.



viernes, 14 de agosto de 2020

EN DEFENSA DE LA SALUD DE LOS CRISTALES


Cuántas veces te habré llamado la atención
creyendo que era mi pesado deber hacerlo.
Cuántas veces te habré dicho, en defensa
de la salud de los cristales, que bajases la voz.

Tiempo en que yo casi empujaba los días
para que la noche me firmara una paz ventajosa
cuando tú, por fin, te acostabas y renacía
el niñato, que fui una vez, por unas horas.

Tantos escalones subidos de dos en dos
para que hoy tú tengas tu casa y yo la mía
y añore el campo de minas del pasillo
donde el negro de mi pelo perdió la vida.

Tantas páginas leídas sin atención
creyendo que eran la víspera de un verso
para, ahora, lleno de una herida de silencio,
suplicarte, en defensa de la salud de los cristales,
que vuelvas,
que vuelvas a subir la voz.







jueves, 13 de agosto de 2020

DE TODAS LAS RAZONES PARA HACER EL BIEN, A MÍ ME HA MOVIDO SIEMPRE LA PEOR

De todas las razones para hacer el bien,
a mí me ha movido siempre la peor.
No culparé a la educación recibida
porque nadie me dio nunca
clases de cobardía ni lecciones de rendición.

A mí me ha movido siempre la peor.
Será por ello que te veo actuar a ti,
como si la bondad fuera uno de tus órganos,
y se me llenan los ojos de un abrazo.

Se me llenan de un abrazo porque veo
tu pecho ser como quisiera ser mi corazón
y, aún cubierto ya de llamas, siento
que tú sabrás qué decirle a la hoguera. 

La sangre que, de mi cuerpo, hay en los relojes
me apunta entre las cejas y, ahí, estoy solo.
Ahí el mundo entero sabe que yo,
de todas las razones para hacer el bien,
me he movido siempre por la peor.




miércoles, 12 de agosto de 2020

SI HUBIERA SABIDO QUE IBA A MORIRME HOY


Si hubiera sabido que iba a morirme hoy,
creo que hubiera tomado la precaución
de no blasfemar al oír el despertador.
No hubiera ido a trabajar, claro,
ni hubiera sacado a pasear, como cada mañana,
al perro que no he tenido nunca.

Me parece que hubiera vuelto a mirarte
para asegurarme de que te sabía de memoria
y también hubiera tratado de decir
algo que te dejara un buen sabor de boca.

Te hubiera dejado ordenaditos en la nube,
por si fuera menester, mis poemas de amor.
Hubiera encontrado cinco minutos
para la canción que tienes en los labios.

Si hubiera sabido que iba a morirme hoy,
no hubiera dejado de revolver tus cajones
hasta encontrar el canto del cisne de mi alegría
y hubiera puesto mis manecillas a tus pies
para vivir, por última vez, el primer día.








martes, 11 de agosto de 2020

LA CIUDAD DEL PINTOR

No te vayas de los versos de Salinas
en los que yo hablo de ti.
Quédate en la ciudad donde trabaja
el pintor ciego de tu desnudo.

Permanece en las tardes que una niña
me contará cuando nos conozcamos.
No te salgas de la botella de cerveza
que va de mar en mar con mi mensaje.

No huyas de la nube de polvo
que cubre todas las figuras literarias
que te representan en mi cama.
No te marches de los pasillos
que camina tu perfume.

No te ausentes de los objetos
que se volvieron esperanzas en tus manos.
No te vayas del poema
que no soy capaz de escribir.
No te vayas. No te vayas de aquí.




martes, 4 de agosto de 2020

SONETO DEL CAMPEÓN DE LOS PESADOS


El campeón de los pesos pesados
de aquellos días ya es comentarista.
Los ojos que excedían a la vista
se caen hoy de ciegos y asustados.

Y qué decir de los versos pasados
que ahora son prosa del sonetista,
del oro, los imperios, la conquista
del poder de los reyes destronados,

de la tercera infancia del abuelo,
de las puertas de entrada por que salgo,
de la niñez del pez en el anzuelo...

¿De verdad piensas que iba a servir de algo
ponerme un tinte negro sobre el pelo?
Mi cuerpo no vale lo que yo valgo.




lunes, 3 de agosto de 2020

SONETO DE LA SEQUÍA

Hacerle el boca a boca a los relojes
no da la vida ni quita la muerte.
Me volví borrasca para lloverte
y, hoy, no tengo mar donde te mojes.

Mi brújula, tan harta de perderte.
Mi mundo llora que lo desalojes.
¿Qué es mi rojo sin que te sonrojes?
Siete colores, una mala suerte.

Ayer es el tiempo verbal del hombre
que ya tan sólo siente lo que piensa.
Sol, tú que ya no tienes quien te asombre,

baja a la tierra tu frialdad inmensa.
Verás poemas rotos en mi nombre
y que el recuerdo es la peor defensa.