lunes, 3 de agosto de 2020

SONETO DE LA SEQUÍA

Hacerle el boca a boca a los relojes
no da la vida ni quita la muerte.
Me volví borrasca para lloverte
y, hoy, no tengo mar donde te mojes.

Mi brújula, tan harta de perderte.
Mi mundo llora que lo desalojes.
¿Qué es mi rojo sin que te sonrojes?
Siete colores, una mala suerte.

Ayer es el tiempo verbal del hombre
que ya tan sólo siente lo que piensa.
Sol, tú que ya no tienes quien te asombre,

baja a la tierra tu frialdad inmensa.
Verás poemas rotos en mi nombre
y que el recuerdo es la peor defensa.





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