martes, 24 de noviembre de 2020

LA DELACIÓN DE MIS OJOS


Antes de que la imparable delación
de mis ojos hambrientos revele
que, continuamente, estoy dejando
de escribir el mismo poema,
confieso abiertamente que así es.

Estoy entregando mi propia vida
a la tarea de no escribir los versos
que a uno, tal vez, se le ocurrirían
de no estar pendiente de la guerra
que tus labios libran contra el frío.

Atento al riptus roto de tu pecho.
Abrazado a la tarde de tu cuerpo.
Empeñado en la construcción de tu nombre.
Testigo del mar en tu sonrisa.   

Orientado a la luz de tu garganta.
Mientras, las páginas que no escribo
se consumen en el calor que brota
de cada cosa que tú me dices.
Mientras, en otro papel en blanco,
tú y yo hemos vuelto a ser felices.   

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