domingo, 15 de julio de 2018

ELOGIO DEL ENEMIGO

                      Poema ganador del II Certamen de Poesía Enrique Pleguezuelo

Antes de que nos separara el hecho de que
los nuestros se dividieran entre los suyos y los míos,
le conocí en Ciudad Perdida y, enseguida,
me di cuenta de que era el más inteligente
porque era el único que presumía de tonto.

Desde que los nuestros se dividieron entre los suyos y los míos,
hemos fijado nuestra posición para poder cumplir
con el deber de continuar enfrente.
Tanto me esforcé en no ser como él
que me he convertido en alguien que no se parece a mí.

Desde que los nuestros se dividieron entre los suyos y los míos,
he dedicado mi ingenio a destruir cuanto él creó.
Todos los días me he sentado a esperar
y no he visto pasar más que mi cadáver
porque nadie muere más que quien vive pensando en matar.

Nadie conoce mejor las virtudes de alguien
que quien se dejó el alma buscando sus defectos
para apedrear con ellos la realidad.
Nadie, como yo, sabe que el enemigo
es un demonio imaginario que poco
tiene que ver con el hombre al que nos enfrentamos.
La derrota llegó el día que elegí bando
porque fui yo el que me convertí en propiedad de los míos.
Lo contrario del amor no es el odio, es la sumisión
a los que nos quieren con el dedo corazón en el gatillo.

sábado, 23 de junio de 2018

LA LEY DEL OLEAJE

El mar llegó a Alicante cuando las criaturas del agua
no tenían aún miedo de los nombres de la tierra.
Aquel mar ya trajo gotas de Quequén en la mirada
porque el océano era un futuro sin fronteras.

El pasado abril, desde Costa Bonita, España se veía
a lo lejos como una palabra muy pequeña.
Un lunes se recibió ella de doctora en biología
y el martes ya viajaba al congreso europeo
de las ascidias mediterráneas.

Él miraba desde la ventana el torpe desempeño
de los pescadores aficionados en las rocas
cuando se precipitó, sobre su muñeca izquierda, la hora
de recoger a los expertos de la Universidad de Buenos Aires.
Temió en el último instante que tomaran
su bajo rango en la organización
como una falta de respeto.

Pero, enseguida, notó como ese malestar se derrumbaba
mientras ella le estrechaba la mano.
Sus dedos rompieron a gritar que no era una desconocida
y leyó, tras sus lentes de allá, el verso más cercano.

No le contó nada pero él supo lo que, en ella,
quedaba de la niña que escondía a la noche del faro.
Aquel domingo no fue triste en Alicante.
Uno de esos días en que la ley del oleaje
hace que se crucen dos caminos.

Compañías que, haciendo nada, convierten
el corazón en una bahía de los vientos favorables.
No le contó nada pero ella supo cuál era
la cura de sus naufragios incurables.

No hay superficie que detenga el vuelo de los labios
de una boca que sabe lo que es haber tocado fondo.
Los peces que se marchan para siempre del amor
son los que acaban por regresar más pronto.

Ella volvió a Quequén y él se quedó en Alicante,
es decir, permanecieron juntos allá, donde
los sueños quedan a la vista al retirarse la marea,
donde las criaturas del agua están a salvo de la tierra.



sábado, 16 de junio de 2018

LA MANADA

En la manada no hay hombres ni mujeres,
hay machos y algunos tienen cuerpo de hembra.
Hay códigos. Hay penas. Hay jolgorio.
Hay prejuicios que terminan siempre en una sentencia.

En la manada hay una víctima en serie.
Hay depredadores. Hay intimidación. Hay violencia.
Hay transeúntes que sospechan de un suspiro.
Hay transeúntes que empatizan con la fiera.

En la manada hay estudiantes del derecho de pernada.
Hay vampiros a los que corre burundanga por las venas.
Hay estómagos dispuestos a tragarse una coartada.
Hay coetáneos con el siglo doce entre las piernas.

En la manada hay un retrato de nuestra oscuridad.
Hay un aullido coral de nuestras miserias.
Hay una niña que clama en el silencio
de una península desierta.

sábado, 9 de junio de 2018

HAY VIDA EN UN VASO DE AGUA

Pasó por mí todo un verano
en el tiempo que fue
desde la primera a la última vez
que te miré aquella noche.
Te había mirado otras veces antes
pero nunca había visto desaparecer un sábado
en la tormenta de una expresión facial.
Y, bien, a la vista está que yo
nunca he vuelto a acordarme de aquello
pero no he podido olvidarlo jamás.
Esa imagen tuya va a acompañarme
en mundos enteros que no voy a habitar.

Muchas veces, antes de dormirme,
pienso que no es tan necesario ver el mar
si mañana voy a compartir contigo un vaso de agua.
Y, ahí, sí soy inflexible.
Ahí no pienso dejar correr una gota de ti.
Porque, incluso para alejarme de ti,
te necesito de mi lado.
Sumarme a ti y dividirnos entre dos
lo primero que nos pase por la cabeza
antes de atravesarnos el corazón.
Muchas veces, antes de dormirme,
calculo a ojo el ángulo
que forman tus labios al decir mi nombre
y, ciertamente, no me importa el resultado.

Pero tan es así que, normalmente,
antes de llegar a dar una cifra,
me despierto con tu nombre entre los brazos.
Vamos, nada que no sospeches
con la punta de tus circuitos neuronales.
Lo que tal vez no sepas
es que salgo por piernas de mis sueños
para escuchar la lengua de tus gestos cotidianos.

Yo, por mi parte y es curioso,
sólo tengo frío cuando tú te quedas en silencio.
No es que signifiques mucho para mí,
es que, sin ti, me veo tan poco sentido...
Tan poco que más de un médico me dijo
que en esos periodos mi corazón
se vuelve una víscera fuera de contexto.
Por todo lo expuesto, te pido
que nada detenga tu boca sin fin,
que me des la mano cuando el suelo se mueva,
que, cuando algo se rompa dentro de ti,
cuentes conmigo aquí, fuera.

sábado, 5 de mayo de 2018

NO. NO ES FÁCIL LA VIDA DE UN DIOS

Si bien yo vengo de familia griega, no cabe duda
de que el Nuevo Testamento nos ha marcado a todos los dioses.
Como todos los best sellers, fruto de modas pasajeras,
ha impuesto pautas extrañas de comportamiento.
No hay nada más ridículo
que el ejercicio políticamente correcto de la divinidad
al que, de veinte siglos a esta parte,
nos han acostumbrado cuatro santones arribistas.

Hoy te tachan de burgués por vivir
en las mínimas comodidades de un palacio de cristal
en la cumbre humilde del Monte Olimpo.
Nadie parece ver el evidente romanticismo
que hay en forzar a una mortal
y convertir en asteroide a su marido.
¿Qué jóvenes estamos educando
si un padre no puede devorar a sus propios hijos?
Por no hablar de los remilgos del lenguaje.
Hoy haces justicia y se les llena la boca
llamándolo asesinato múltiple o genocidio.

Déjenlo... Si lo que más me irrita
es que, en el fondo, es culpa nuestra.
¿Cómo un dios que se precie
puede tolerar que le ponga normas un concilio?
Ya ni me acuerdo cuándo fue la última vez
que alguno de ustedes vino a ofrecerme
un pariente en sacrificio a uno de mis altares.
Cómo se echan de menos los buenos tiempos.
Pasábamos el rato poniendo cabezas humanas
en cuerpos de animales.
Y ahora eres el malo si organizas un rapto
haciéndote pasar por un simple toro inofensivo.

Se empieza admitiendo el libre albedrío
y se termina con los templos hechos escombro.
Señores, cuando un dios es como Zeus manda,
es del todo innecesario que exista el diablo.
Les dejas sentirse bienaventurados
y malinterpretan lo de a su imagen y semejanza.
Y entonces, ya sin miedo, el hombre
encuentra el antídoto de la religión.
No. No es tan fácil la vida de un dios.





domingo, 1 de abril de 2018

SIGUIENDO UNA PISTA FALSA

Llegué a ti siguiendo una pista falsa de la luna
y, desde entonces, no he vuelto a pensar en aquella bola blanca.
Me ocupa el conjunto de contradicciones
que los adolescentes llaman amor en sus primeras cartas.

Como les pasa a ellos, me resulta muy difícil
quitarme tu sonrisa de mi cara,
convencerme de que no soy feliz
cuando tus labios andan medio dormidos por mi casa.

Como les pasa a ellos, me resulta muy difícil
no escribir tu nombre en los pupitres del deseo,
no abrazarte como si estuviera a punto de amanecer
para subrayar la línea de puntos de tu cuerpo.

Como les pasa a ellos, me resulta muy difícil
centrarme en los deberes propios de un solitario.
Como les pasa a ellos, no tengo respuesta
al interrogante tormentoso de mirarnos.



jueves, 22 de marzo de 2018

SIN EL MENOR DE LOS RESPETOS

No hay predicado en esta historia para tanto sujeto.
Cuatro niños que se amigan desde que eran hombres.
Se quieren porque siempre se faltaron al respeto.
No facturan los errores. No perdonan los aciertos.

Cuatro nombres propios con alma de ajenos.
Se emborrachan si no tienen un cubata en la mano.
Dicen más porque hablan menos.
Para crudo invierno, el campamento de verano.

Cero novias para cuatro hermanos.
Más de acuerdo cuando menos razón tienen.
Si los mojas pasadas las doce, se vuelven humanos.
Si les tocas la risa, muerden.

Cuatro delanteros que no van por ahí metiendo goles.
Ciegos en el país de los vigoréxicos.
Gnomos que dan sustos a los troles.
Los mejores polvos los echan con el léxico.

No hay estrella que valga lo que cuatro actores de reparto.
Eternamente desagradecidos a Dios.
Más vivos tras cada parrafada de miocardio.
Más unidos desde que la vida les separó.

Cuatro lados de un triángulo escaleno.
Se le aparecen al fantasma de los carnavales pasados.
Hace sábados que se ahogaron en un puerto.
Cuando la felicidad no la vendían en hipermercados.

Cuatro mamíferos aficionados.
El póker que llevan los cenizos.
Van desarmados hasta los dientes.
Mentes de pecho enamoradizo.

Creen en que hay tontos en Marte.
Aprendieron amistad donde enseñaban balonmano.
Son güiscate de mi sangre,
el Alicante del que uno es ciudadano.