sábado, 28 de febrero de 2015

EL VECINO DE ABAJO

Se permitió llorar, harto de tener cojones
y de ser el superman de todas las aventuras.
Desde entonces, su disfraz y mis trecepciones,
comparten el mismo cubo de  basura.

Nadie elige a quién echa de menos
y hay formas de hambre que no son tan astutas.
Los sueños de algunos hombres buenos
están llenos de adorables hijas de puta.

Y viceversa. Porque el mal camino
es un trapo sucio de ida y vuelta.
De pronto, ya no veía un príncipe dormido:
aquella mierda de rana estaba muerta.

Cínicamente, se pregunta, algunas veces,
¿Qué clase de dios separa lo que une un abrazo?
Bien sabe que la vida es algo que se cuece
en casa de satán, el vecino de abajo.

sábado, 7 de febrero de 2015

SANTA ÁGUEDA

Una mañana de Santa Águeda, se dio cuenta
de que ya no tenía fe en las hadas ni en los santos.
Con lo que ofrecían, ponerse en venta
era más triste que robarse ginebra entre borrachos.

Como de otra cosa, la verdad, es que no podía,
presumió de papers mojados de sangre azul.
Nada menos que dieciséis noches con sus días
tardó en sacarse de dentro el peso de su cruz.

Hablar era fácil y pensó que podría decir algo.
Aprender la diferencia fue cuestión de abrir la boca.
La esperanza se pierde dando la mano,
cuando alguien cruza los dedos con los que te toca.

Buscar la paz entre blancas y negras
es sinónimo de hallar un jaque mate en el tablero,
el réquiem que escuchan las orejas
que nunca escucharon un te quiero.