miércoles, 5 de enero de 2022

GUÁRDAME EL SECRETO


¿Sabes? en la noche de aquel cinco de enero, Melchor era el concejal de urbanismo de mi ciudad. Hoy se irá a dormir pronto en el centro penitenciario en que reside desde que le cayeron ocho años de condena por prevaricación y falsedad en documento público.

Gaspar era el jefe de la policía municipal. Lo fue hasta una mañana en la que, antes de que pudieran echarle el guante por blanqueo de capitales, despistó a la guardia civil en el aeropuerto y tomó un avión hacia vete tú a saber qué paraíso fiscal del que todavía no ha regresado.

Baltasar era el presidente de la patronal en la provincia. La cabalgata le costó una dermatitis por el betún que se echó en la cara. Al día siguiente, se dejó barba y aún no se había afeitado el domingo en que dos sicarios de un padrino bielorruso le descerrajaron tres disparos por pasarse de listo.

¿Sabes? En la noche de aquel cinco de enero, yo era el niño que miraba fascinado las carrozas de los reyes magos. Esta noche, hija, al verte dejar bajo del árbol los zapatos, uno (guárdame el secreto) sigue creyendo en la Navidad.