lunes, 26 de diciembre de 2016

LO QUE TE DOY CON MI PALABRA

Casi al tiempo de decir que te doy mi palabra,
me doy cuenta de que lo que te quiero dar va más allá
de cualquier trasto léxico, de cualquier promesa.
Lo que yo te doy son los latidos de mi cerebro
y una idea constante con forma de corazón.

Te doy cinco continentes que parecen dos oídos.
Te doy el descendiente evolucionado del amor.
También el agua caliente en mitad del frío.
El plural de la única caricia que existe.
La curva en mis labios de un camino de ida.

Naturalmente, te doy lo que está prohibido darte
y un veneno que cura todos los antídotos.
Te doy lo que dan a su dios los que creen en algo.
Te doy lo que a los muertos tuvieron que quitarles.
Todo lo que me separa de los minerales.

Te doy el erizo que te llama desde mi piel.
Te doy poblaciones enteras de mis células
porque, sencillamente, se sienten parte de ti.
Te doy una verdad que conservo de cuando era niño.
Un sueño que te pertenece porque es mío.

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