lunes, 27 de agosto de 2012

EE.UU.



     El primer martes después del primer lunes cualquiera,
     Cleopatra alumbra un hijo del César,
     mientras en los manicomios sólo se habla
     de barras, burros, elefantes y estrellas.

     Dicen que nos incumbe a todos
     porque la globalización se mueve con motor de superpotencia:
     todos los muertos huelen a hamburguesa
     desde San Salvador hasta las cárceles de Indonesia.

     Nos apartan la mirada
     con los ojos como platos de fast food.
     No hay moros en la costa este,
     el salvaje oeste se enseña en high schools.

     Cuando el cinturón bíblico aprieta,
     está prohibido bajarse el pantalón.
     El primer martes después del primer lunes cualquiera,
     a nosotros, no nos dejan elección.

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