jueves, 23 de agosto de 2012

NA TERRA



     Finalmente, amanece. Llega el día como un estornudo.
     Ayer es el patrón de los niños de treinta.
     El sol, a la sombra del fin del mundo,
     se arrima a la lluvia que más calienta.

     El mar, gota da morte,
     golpea las puertas de casa.
     La palabra de los ojos de la gente
     cuenta la historia sin decir nada.

     Mañana es un banco de niebla,
     un puerto fantasma, una puerta entreabierta.
     Mañana es carne futura,
     arquitectura del aire, castillo en la arena.

     Una barca, un avión de bajo coste,
     un corsa, las nike de un peregrino...
     marcas registradas de los dioses,
     huellas inhumanas del camino.

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