domingo, 16 de septiembre de 2012

(DES)CONOCIDO



     Es extraño -no por infrecuente-
     cruzarse en la calle
     con un desconocido que antes no lo era.
     La vida -larga acera-
     puso gente, humo, disfraces
     de alquiler demasiado caro
     entre todo lo que fuimos,
     entre nada al fin y al cabo.

     Un encuentro con el pasado
     deja el presente perdido
     de manchas en los ojos.
     La mirada atrás no ve,
     recuerda haber visto.
     ¿Qué hay de aquel amigo,
     esa novia, ese primo, esa vecina
     en la persona con que dimos
     a la vuelta del destino y de la esquina?

     No queda rastro de la cálida voz
     -que era suya de tan nuestra-
     en la gota fría que nos llega al corazón
     mientras buscamos tema de conversación
     en la punta de la lengua muerta
     que perdió el habla cuando resucitó.

     Nos damos la mano
     y aceptamos a regañadientes el regalo.
     Intercambiamos dos besos
     y los dos sentimos
     que hemos perdido con el cambio.

     Y nos alejamos mirando al suelo
     con algo de rubor en los bolsillos.
     Con olor a podrido en los recuerdos,
     un poco más ajenos a nosotros mismos.

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